¿Dónde se ha ido el sentido común? Miramos alrededor y no damos crédito a las cosas que
pasan. La sensatez ha hecho las maletas en busca de extraterrestres más afables que nosotros. ¡El mundo se ha vuelto loco! El sentido común es el faro en la oscuridad, el azúcar de un café
amargo, la pila nueva para un mando agotado… y sin embargo lo castigamos a estar sentado en una esquina del cuadrilátero. Y es que en el ring debe enfrentarse a un gran rival: las
emociones. Caóticas, imprevisibles e incluso autodestructivas. No es tarea fácil someter a la
montaña rusa irracional que sacude nuestros cuerpos. Que le digan al enamorado de la
persona que no le conviene que deje de quererla, o al diabético hambriento que no meta el
dedo en la tarta. ¡Eh! ¡La razón es el adulto que debe controlar a la emoción! Si la evolución no
ha erradicado nuestras emociones es porque son necesarias para nuestra supervivencia. Ahí
están esa insatisfacción permanente que nos empuja a una búsqueda interminable, ese anhelo
de amor que nos hace tocar al otro, ese miedo que nos protege o esa inconsciencia que nos permite explorar más allá de nuestra zona de confort. Dejemos entonces que las emociones
nos guíen, ellas saben lo que nosotros no. Hombre, tú corre cuando veas un oso y verás cómo te da caza, quédate quieto y te ignorará. El sentido común es esa suma de conocimientos ancestrales y personales que te ayuda a limitar los malos resultados. Merece la pena dejarle hablar también. Porque el sentido común tiene tanto sentido común que no ignora la necesidad de escuchar y satisfacer las necesidades e impulsos, las integra dentro de su razón de ser. Sabe cuándo dejarte llevar y cuándo advertirte de que lo pienses dos veces. El auténtico enemigo de la sensatez es la mirada estrecha, miope, cortoplacista y egocéntica, que solo ve lógica su propia satisfacción caiga quien caiga, olvidando que formamos parte de un
sistema orgánico y que pensar en los demás es pensar en ti.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Si viviéramos mil años
Video: Si viviéramos mil años Si viviéramos mil años… no sentiríamos que la vida dura un instante y tendríamos tiempo para hacer todo lo que...
-
Una pasión puede ser el motor de toda una vida, la de Gonzalo Vázquez se llama baloncesto, y lo es. El niño que abrió los ojos la primera ve...
-
Buen amigo es aquel que cuando se relaciona con nueva gente no se vuelve más inaccesible sino más interesante.
-
Sólo se es especial si hay otra persona que lo cree así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario