sábado, octubre 17, 2026

En África valoré tener grifo

Video: En África valoré tener grifo

En África valoré tener grifo, me dijeron. No es necesario carecer de algo para darle valor, respondí ganándome una mirada escéptica. Experimentar es la manera más directa de aprender y descubrir. ¡Enséñame el mar y no me cuentes cómo es! Una verdad que se ha impuesto hasta el extremo de invalidar cualquier opinión no basada en lo vivido. Cómo va a opinar sobre la crianza de los hijos alguien que no ha cambiado un pañal. Menuda desfachatez argumentar sobre las dificultades de encontrar pareja quien lleva treinta años de feliz relación. Jefes hablando de los problemas de los obreros, cuerpos saludables dando ponencias a enfermos. Hablar por hablar. No se puede opinar sobre lo que no has sufrido en tus carnes. Cómo se le ocurre a un psicólogo tratar una depresión que nunca ha tenido, a un médico diagnosticar un dolor que no ha padecido y a un escritor novelar una historia en Japón cuando lo más lejos que ha ido fue a París en un viaje de fin de estudios. Es que… así va el mundo. Ignorantes a los que no les gustan películas que no han visto y que desprecian manjares que jamás se han llevado a la boca. Si no lo has vivido, cállate. Cada uno solo puede hablar de lo que le ha pasado, debe limitarse a un monólogo sobre sí mismo y punto. La especialización productivista solo nos hace válidos para lo nuestro. Todo lo demás son opiniones de contertulios que no saben de lo que hablan. ¡Cállate, que tú de esto no sabes nada! Si algo nos distingue de los animales es nuestra capacidad de abstracción, de aprender sin experimentar. Leyendo, viendo y, sobre todo, escuchando. Porque lo vivido por otros se puede transmitir e incorporar como una experiencia personal. Información que recibimos, analizamos y procesamos para construir nuestra visión del mundo y nuestra opinión. Unos construyen edificios sólidos y otros improvisan chabolas con cuatro maderas llamativas. Se puede no haber salido de un pueblo y ser más sabio que un mochilero cosmopolita. El día que se cortó el 
agua en la comunidad pudiste darte cuenta de lo dependientes que somos de ella sin tener que viajar a Mali.

sábado, octubre 10, 2026

El trabajo es una pérdida de tiempo

Video: Trabajar es una pérdida de tiempo

- ¡El trabajo es una pérdida de tiempo!
- ¿Crees que no te sirve para nada trabajar?
- Sí, claro… trabajo por el sueldo y nada más
- Entonces es un tiempo bien empleado porque necesitas el dinero ¿no?
- Ya… pero son unas horas intrascendentes, no sirven para nada.
- Algo harás
- Lo que hago yo lo puede hacer cualquier otro… el mundo no se va a venir abajo sin mí
- Entonces, ¿cómo te sentirías mejor?
- Haciendo cosas que importan… cultivando comida o construyendo casas… o curando gente.
- Al principio las cosas eran así…
- ¿A qué te refieres?
- Cada uno se cazaba su comida, recolectaba sus frutos, se las apañaba para hacerse un abrigo y se buscaba refugio como podía…
- Hablas de la prehistoria, cuando no había nada… pero ahora no hace falta todo eso.
- No hace falta porque cuando nos agrupamos, en lugar de hacer cada uno lo suyo, las tareas se repartieron… unos cazaban, otros cocinaban y, si tenías una indigestión, el chamán te daba unas hierbas.
- Eso era entonces, ahora las cosas no son así… 
- Son exactamente iguales pero más complejas… uno arregla neveras y otros hacen programas de televisión. Un reparto de tareas a las que se les da un valor de intercambio: ¡el dinero! para acceder a lo que hacen los demás.
- Lo que yo hago no aporta nada…
- Si fuera así, no te pagarían. 
- Cuesta imaginar que limpiando wáteres se me está llenando la nevera.
- O que cada día vigilando una puerta llenas el depósito del coche.
- Esa distancia entre el trabajo y el resultado es desmotivadora…
- O encuentras un trabajo que te estimule o te concentras en el sueldo.
- Unos ganan mucho sin sudar y otros nos partimos la espalda por una miseria.
- Que el valor que se da a cada actividad sea justo… es otro debate. 
- A los trabajadores nadie nos pregunta cuánto queremos cobrar.
- Vivimos un tiempo de poder inmaterial, cada vez más alejado del valor real.
- Ya, pero cuando las cosas se ponen feas… todos queremos comida y médicos. ¡Y qué pronto se olvidan!
- Aun así, ¿crees que deberías tener techo, móvil y medicinas sin trabajar?
- No estaría mal…
- ¿Y quién crees que estaría trabajando para que tú lo tuvieras sin mover un dedo?
- Alguien que considera que trabajar es una pérdida de tiempo.
- Oye, ¿quién paga esta ronda de cervezas?
- Tú, que estoy mirando ofertas de empleo.

sábado, octubre 03, 2026

Comer es una pérdida de tiempo

Video: Comer es una pérdida de tiempo

Comer es una pérdida de tiempo, sería mejor tomar una pastilla y listo. Así lo proclamó una profesora durante su clase de historia. Y es que bastante tiempo perdemos ya durmiendo como para seguir desperdiciándolo en echar gasolina al cuerpo. Comprar, cocinar, comer y lavarlo todo. Meses enteros de nuestra vida que se van repostando combustible. Ya puestos, también debería suprimirse toda acción relacionada con la higiene… lavarse los dientes, ducharse, ¡ir al baño!, la de tiempo que nos roba el estreñimiento, por no hablar del skincare. Civilizaciones enteras podrían nacer y caer en el tiempo que pasamos rebozándonos en cremas y ungüentos. Si el horno tiene posición de autolimpiado también deberíamos tenerla nosotros, una autogestión higiénica instalada de fábrica que trabaja mientras estamos a otras cosas. Eso,si no nos lo impiden otros ladrones de tiempo como las colas. Tiempo muerto en paradas, aeropuertos, ventanillas y salitas de espera. Se acabó, hay que instaurar la cita previa universal, ¡hombre ya! De hecho, la burocracia debería solventarse con una huella dactilar. Ojo, no podemos olvidarnos de los mayores estafadores de nuestro escaso tiempo vital: los desplazamientos. Tiempo perdido en trasladar el cuerpo de un lugar a otro. De eso nada, que sea el exterior el que venga a nosotros si quiere algo. ¿Y elegir? Esas horas muertas buscando la prenda ideal que encaje en contexto y emocionalidad… ¡a la cárcel!. Que las series, libros, ropa y muebles se decidan por un criterio lógico y objetivo que seguro que se puede programar para liberar nuestro tiempo mental. Semanas, meses y años que ganamos para dedicar a lo que realmente importa. La acción, el suceso, el conocimiento, la experiencia real. Ese paisaje, ese poema, esa conversación, ese orgasmo. Nuestra vida debe dedicarse solo a lo esencial que le da sentido. Un tiempo vital que debemos rentabilizar y explotar al máximo. Una carrera por la intensidad combatiendo el horror al vacío. Solo suceso. Solo acción. Una cadena de highlights que nos han dicho que es lo que renta. La calma, el silencio, la contemplación o la reflexión no son fotografiables. No son vida. Es tiempo no vivido. Y nos lo hemos creído. (Suspiro) Nos empeñamos en ganar tiempo que luego solo sabemos dedicar a hacer scroll. 

jueves, octubre 01, 2026

Los festivos están anticuados

Video: Los festivos están anticuados

¡Los festivos están anticuados! Si el IPC se actualiza cada año y elegimos presidente cada cuatro, ¿por qué los festivos se airean menos que el frasco de cardamomo del fondo del armario? Más de dos mil años tienen algunos de ellos, otros más recientes conmemoran el descubrimiento de América y el día del trabajo… ¡Y no ha llovido nada! La mayoría se los debemos a Jesús y sus fans, que vale que en su época no había redes sociales, pero si metieran una copia de “El código da Vinci” en cada hotel ahora estaríamos celebrando el nacimiento de Dan Brown. Que no es por quitarle mérito a Cristo, pero si las aplicaciones del móvil se actualizan cada dos días, digo yo que podríamos someter a votación las razones para cogernos un día de fiesta. Porque mira que han pasado cosas más significativas en nuestra vida que aquel parto en un pesebre. Ahí está el final de la dictadura, la vuelta de las mascarillas a los armarios, el día que Penélope y Bardem se conocieron y empezaron a ganar Óscars o el primer 
político que finalmente terminó en la cárcel por corrupto. Y si hablamos de personajes, tenemos venidas al mundo con más estrella que la del hijo del carpintero… ahí están Chiquito de Calzada o Raffaella Carrá que gustan a todo el mundo como las croquetas. Imaginaros los festejos oficiales chiquistaníes o las cabalgatas Carrá… ¡quién necesita tres reyes teniendo una reina! Y es que cada generación tiene sus venidas al mundo que celebrar, cada 25 años deberían votarse. Y si no hay consenso, festivos rotatorios, como los presidentes de comunidad. Los días marcados en rojo han hecho de la religión lo que es, ese pan recién horneado encima de la mesa al que nadie se resiste aunque esté a dieta. Comulgamos con esa hogaza que viene envuelta en un día libre. ¡Quién se resiste a un currusco sin despertador! Para unos lleva la carne de Cristo, para otros solo harina, agua y sal. Pero todos compartimos la sensación de que pertenecemos a algo más que nosotros mismos, aquí, allá o en nuestro corazón. ¡Y eso hay que celebrarlo! Ya lo cantaba Raffaella… Fiesta, qué fantástica, fantástica 
está fiesta. El motivo, pónselo tú.

Mutua molestia

Somos ruido conspirador contra la calma ajena.