miércoles, mayo 06, 2026

¿Qué tal?

Video: ¿Qué tal?

- ¿Qué tal?
- Bien ¿o quieres saber la verdad?

¿Qué tal? es una de las fórmulas más tramposas de la conversación superficial. Se trata de una pregunta de cortesía con la que solo se pretende saludar sustituyendo a los habituales: ¡Hola! ¡Cuánto tiempo! ¡Buenos días! o ¡Vaya día ha salido hoy! que son mucho más eficaces en su función de saludo intrascendente, cuyo valor está más en el acto y el tono, que el contenido. Sin embargo hay quien no se conforma con anunciar su presencia con unas palabras neutras sino que quiere ir más allá, quiere demostrar interés por la persona que tiene delante. Y en ese momento la empatía social se materializa en un “¿qué tal?”. Y plantea al interpelado la gran duda… ¿quiere saberlo o no? Por defecto hay que interpretarlo de manera vacua. Se esperan como respuesta fórmulas precocinadas como “muy bien”, “no me puedo quejar”, “ahí andamos” o “como siempre”. Permiten al osado saludador concluir el rito con un “ya me alegro”. Y ahí acaba todo, como el intercambio de cua-cuas entre dos patos. Pero ¿y si realmente quieren saber la verdad de tu estado emocional? Puede tratarse de una ocasión para conectar con el otro haciéndole partícipe de tu realidad y permitiéndole interesarse por ella. Una respuesta automática podría cerrar en los morros la puerta a una comunicación más honesta y sincera. Cualquier respuesta de la que se infiera que no te sientes iluminado por la felicidad más absoluta obligará al otro a reaccionar, es ahí donde descubres si se ha incomodado y busca pastos más cómodos, o aprovecha para interesarse por ti. Habrá desasosiego o conexión. Cuánto dice de nosotros un simple “¿qué tal?”. 

sábado, mayo 02, 2026

¿Qué camiseta vas a ponerte hoy?

Video: ¿Qué camiseta vas a ponerte hoy?

¿Qué camiseta vas a ponerte hoy? Me preguntan cada vez más. Dos personas, suficientes para justificar que se ha duplicado la estadística. A la hora de elegir hay dos amigos que nos hablan al oído: la reflexión y el impulso. La decisión elaborada suele responder a alcanzar algún objetivo práctico o estético, ajustarte al tipo de situación que va a tener lugar o componer una imagen con la que te quieres mostrar. Dejan en segundo lugar lo que apetece por debajo de lo que conviene. Sin embargo, la espontaneidad se deja guiar por la opción más sencilla, la camiseta que aún cuelga del perchero esperando una última puesta… o aquellas que están apiladas en las zonas superiores, señal de que son las que más nos ponemos y rotan. Todas ellas tienen algo en común: nos hacen sentir bien. Cuando te las enfundas te sientes cómodo, te ves bien y no te hacen dudar, como un buen amigo que te deja ser como eres sin tener que  contenerte. Son zonas de confianza con mangas, o sin ellas, cuidao. Atención a la lección textil… podemos elegir lo que nos hace sentir bien. Sin embargo, cada día el ser humano es capaz de caminar con decisión a donde no quiere ir. Porque debe hacerlo, porque le conviene, porque en caso contrario las consecuencias serían negativas. Navegamos subidos en el mismo barco cuyo rumbo parece definido por otros y solo nos queda cumplir nuestro papel, fregar la cubierta o servir canapés en el Salón Nautilus. Nuestra voluntad está encadenada. Cuidado ahí. Allá donde la obligación no sea ineludible siempre cabe la posibilidad de plantearte qué te apetece. Escuchar la voz que te reclama bienestar orienta tus pasos hacia una mayor  honestidad contigo mismo y con los demás. Lástima que no tengo una camiseta donde esté escrito bien grande: “¿Me apetece?” para tenerlo más presente. Si has llegado hasta aquí… estas son mis camisetas.

¿Qué tal?

Video: ¿Qué tal? - ¿Qué tal? - Bien ¿o quieres saber la verdad? ¿Qué tal? es una de las fórmulas más tramposas de la conversación superficia...