martes, mayo 30, 2006

Puentes sin permiso de habitabilidad

Aún le dolía la oreja de mantener el auricular apoyado contra el hombro mientras tomaba nota de todas las declaraciones y miraba con odio el maletín que apenas mitigaba los irritantes pitidos del móvil que llevaba dentro. A veces se preguntaba si merecía la pena tanto esfuerzo... ver el bloque de pisos recién construidos, entre los que se encontraba el suyo, hizo que ese pensamiento se esfumara.
Extracto del relato “El piso”

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