Donde no había nada, nació el polvo. En un espacio herméticamente cerrado, sin puertas ni ventanas, donde nada ni nadie puede entrar o salir, hay quien sí consigue materializarse… el polvo. Si limpias meticulosamente una superficie y te quedas mirando el tiempo suficiente
verás cómo se posan esas partículas cuasi-invisibles que están esperando pacientemente a depositarse. Parece que no pesan, que se dejan llevar ligeras por el viento, pero no, la fuerza
de gravedad las atrae a las superficies horizontales e incluso a las verticales… cómo olvidar un
gotelé caramelizado de polvo. El polvo está formado por fibras de nuestra ropa, miles de epiteliales que dejamos caer cada día para ayudar a los agentes del CSI, y pelos, que son
siempre tuyos si vives solo, se siente, amén de una inmensa variedad de toppings que van
desde las uñas a trocitos de comida. Ese polvo crece y se multiplica formando pelusas que
albergan colonias de felices ácaros, que curiosamente, siempre son grises. Como la plastilina
de colores que cuando se mezclaba terminaba formando una informe masa gris. El gris como
suma de colores por mucho que la teoría de la luz diga que el arcoíris girando nos regala el
color blanco, pues no señor, tu armario a toda velocidad se vería gris, gris pelusa. La ciencia lleva décadas tratando de crear vida orgánica a partir de materia inorgánica sin éxito, desde
aquí queremos animar al CESIC a que parta de la materia base universal: una buena pelusa
cargada de polvo cósmico.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Una pausa, por favor
Video: Una pausa, por favor ¡Una pausa, por favor! Pon la lavadora, apunta qué día acompañas a tu padre al hospital, recuerda que se te han ...
-
Afecto absolutista: Todo por ti (sin preguntarte)
-
Sonríes subido a taconazos que te destrozan los pies. Eres normal.
-
Buen amigo es aquel que cuando se relaciona con nueva gente no se vuelve más inaccesible sino más interesante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario