domingo, marzo 19, 2006

Klinex-manía

Si algo caracterizaba al abuelo era su encomiable disposición a utilizar sus klinex cuando consideraba que otra persona los necesitaba. Tanta vocación de servicio obligaba a los miembros de su familia a correr tras una bayeta, sin quitar ojo de la mesa, cuando un vaso dejaba un cerco húmedo en el hule. Si no se daban prisa o cometían el error de dejar de mirar atrás, para cuando llegaban sólo quedaba la cara sonriente del abuelo y una montañita blanca en la papelera.
Extracto de la anécdota “Klinex”

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