sábado, abril 18, 2026

Todos los días parecen iguales

Video: Todos los días parecen iguales

Todos los días parecen iguales. Despertador, ducha, desayuno, trabajo y cuatro cosas más que se repiten de manera cíclica sin asomo de sorpresa. Una programación que convierte la vida en ese recorrido automático que hacemos sin saber cómo hemos llegado a destino. Días que se empastan unos con otros hasta parecer una única jornada eterna en la que es imposible distinguir cuándo pasó qué. Y es que la memoria funciona como una cámara de movimiento, solo registra las situaciones en las que algo altera la quietud. Los sucesos que rompen lo previsto despiertan nuestra atención como un mecanismo de alarma que recuerda que ante la novedad hay que estar alerta para saber cómo reaccionar. Las neuronas se despiertan, abren los ojos, y empiezan a registrar lo que está ocurriendo. Como un paraguas rojo en medio de un océano de grises. Lo inesperado rompe la rutina y genera suceso, la cámara comienza a grabar y empiezan a acumularse minutos de rodaje. Son las escenas que componen una vida. ¡Entonces, la rutina es el enemigo! ¡Cuidado! Sin repetición, una historia estaría construida por continuos flashes de novedad, sería una exposición estroboscópica que acabaría con cualquier capacidad de percepción consciente. La multiexposición, pa pa pa, reduciría la película a una molesta cinta centelleante. Suceso y rutina se necesitan porque no se puede escribir sin una hoja en blanco que haga de soporte. El índice de capítulos escritos será la línea temporal que construye cada historia. La tuya y la mía. Y es que sin narrativa no hay vida, solo existencia. 

No hay comentarios:

Una pausa, por favor

Video: Una pausa, por favor ¡Una pausa, por favor! Pon la lavadora, apunta qué día acompañas a tu padre al hospital, recuerda que se te han ...